
“En el universo primitivo está la respuesta a la pregunta fundamental sobre el origen de todo lo que vemos hoy, incluida la vida” (Stephen Hawking)
” Quién ocupará esa butaca.Quién comentará está acabado. ¿Quién? Quién comentará lo hizo bien o mal, cuando mi telón haya bajado.¿Quíen? Quién de todos ellos quedará” (José Luís Perales)
Zoom: Siempre en el lado derecho.La cresta del macho de la gallina contemplada de lejos por dos jóvenes moradores de un rústico diorama que copa la portada de la revista que no lee un melancólico chaval sentado en una hamaca sita en la cubierta de un transatlántico de los deseos que viajan pegados a un autobús por las intrincadas calles atestadas de coches que obvian al edificio Fuller concitando el interés de indios televisivos varados en los áridos desiertos de Arizona óptimos para ser plasmados en sellos para cartas exóticas destinadas a orientadores aborígenes y el aviador que sobrevuela en la altura y la Tierra un punto en el espacio exterior.
Istvan Banyai propone este juego perturbador de observadores observados donde nada es lo que parece y queda todo en manos del Espectador Último. Un fantástico libro filosófico ilustrado que además homenajea distintos parajes del mundo, pero sobre todo Nueva York, donde vive y trabaja. Nació en Budapest en 1949. Instalado en los EEUU desde 1981, ha trabajado con su visión asombrosa e innovadora para distintas publicaciones, como Atlantic Monthly, Time, The New Yorker, Playboy o Rolling Stone. También ha colaborado en el diseño de portadas de discos y en cortos animados. Ha recibido numerosos galardones, como el American Illustration Cover, el premio al mejor libro ilustrado de La Sociedad de Ilustradores por The Other Side o el IRA Children´s Choices. Afirma que su arte es una combinación orgánica de arte retro vienés de fin de siglo, mezclado con pop americano, añadiendo algo del absurdo europeo para darle gusto, servido con un estilo basado en el colorido de paleta de los dibujos animados, sin añadir realismo social.Que a usted le siente bien.
Referencia:
Zoom/ Istvan Banyai/ Fondo de Cultura Económica, 1996

“A los sueños, los que se cumplen y los que nunca llegan a hacerse realidad” .(Marta Farias)
El agua beneficia a todo sin competir, ocupando los lugares que la multitud desprecia. (Cap. 8 del Tao Te King)
“Bajo el Cielo” nada supera al agua en flexibilidad y debilidad, pero atacando a la rígida dureza nada como ella puede vencer. (Cap.78 del Tao Te King)
El gran jefe indio de tez marrón y ojos almendrados, bajito, elegante y sin plumas, ataviado con sombrero y bastón, divisaba el mar con el anhelo de atisbar su extremo de cosas recónditas algún día. La gran masa acuática desafiaba sus ansias de navegar, pero nunca se decidía a emprender el mágico y misterioso viaje a bordo de el María, su barquito. Ayudar al prójimo, la adversa climatología, la seducción de unas tortas de maíz o el nacimiento de su hija irán motivando la postergación de su aventura. No será finalmente el indígena estadista quien se beneficie del trabajo de Noto, Céfiro, Euro y Bóreas, sino su niña, que embarcará en una nave descomunal llena de chimeneas que vomitan el humo de ficticios avernos motrices, descubriendo que el otro lado del mundo no emplaza a cosas mejores ni peores, sí distintas. Echó en falta su tierra y el hablar suave de los suyos, y a su progenitor.Solía subir a la azotea del más levantado inmueble del recinto urbano, sentándose a esperar y esperar que el viento trajera los sonidos que tanto añoraba. Así conoció a un joven que acudía allí también impelido por la búsqueda de la impresión del efluvio marino en su ávido olfato, que sólo las corrientes de aire pueden importar, iniciándose una relación que se cimienta en la mutua compañía, cada vez más próxima, hasta que el amor sustituye a la confederación de la espera. Los niños, por supuesto, también querrán cruzar el mar.
Marta Farias (1967), licenciada en Bellas Artes por la Universidad Complutense, junto a Aitana Carrasco(1978), con idénticos estudios cursados en la Universidad de Valencia, han creado este libro ilustrado, donde unas formidables ilustraciones, alegres y con un gran encanto, que combinan acrílico, acuarela, lápices, transferencias de grabados antiguos y barnices, inmortalizan una bella historia de ilusiones, aventuras, el recuerdo y los sueños de un viaje con retorno. Una forma de viajar mentalmente a un mundo de insospechada y conmovedora lontananza del que cuesta despedirse.
Referencia:
El viaje del bisabuelo/ Marta Farias , Aitana Carrasco(ilustración)/Kalandraka, 2008

1.“Quien no tiene amigos, sólo vive a medias” (Proverbio francés)
2.“El que tiene un amigo verdadero puede decir que posee dos almas” (A. Graf)
Ya conocíamos a Leo Lionni(1910-1999) y su entrañable roedor Frederick. Ahora presentamos el que fue su primer libro infantil, Pequeño Azul y Pequeño Amarillo, que escribió cuando tenía cuarenta y nueve años. Pegando papeles de colores en fondos blancos, siguiendo las técnicas del collage en un proceso de representación abstracta, y empleando escuetas palabras que diesen sentido a aquéllas sumarias manifestaciones artísticas, produjo una gran reflexión sobre la amistad: el contacto con el otro, a modo de proceso de adición cromática, nos hace diferentes a lo que éramos.
Se dice que Lionni concibió la idea de realizar este álbum a raíz de un viaje en tren en el que se le ocurrió entretener a sus nietos contándoles una historia empleando pedacitos de papel de colores como personajes. Curioso y emotivo origen de un clásico fundamental del libro ilustrado.
Referencia:
Pequeño Azul y Pequeño Amarillo/ Leo Lionni/ Kalandraka, 2005

1. “La respuesta, amigo mío, está en el viento”
2. “Nadie es libre, hasta los pájaros están encadenados al cielo”
(Bob Dylan)
Para saber qué es el mundo, Kuno está convencido, lo siente con mucha fuerza en su interior, sólo tiene que seguir la cicatriz invisible que dejó la fontanela de su caja ósea contenedora del encéfalo al cerrarse. Como un ecológico Japétida moviéndose en patinete, lleva un enorme casco de motocicleta en el que ha plasmado, sirviéndose de un pincel y pinturas, el planeta Tierra. Sobre su sien izquierda sobresale carnoso el lóbulo de Norteamérica, la parte derecha de su cráneo queda protegida por el continente asiático. África le cubre la nuca. Sus ojos son dos gotas insaciables que devoran con avidez la franja de asfalto que se extiende ante sus pies. Quiere llegar al Polo Norte, y bajando por el otro lado, llegar a casa, donde llegará ya pasada la medianoche, una vez rebasado el horizonte, atravesando el hemisferio sur. Está agotado, pero tranquilo, ya que esa misma mañana, antes de dar comienzo a la gran travesía, tomó la resolución de llevar siempre sobre sus hombros, en su cabeza, todo lo que le hiciera falta.
Klaus Merz y Hannes Binder han aunado esfuerzos y han producido un talento único, el que había que forjar en una fase primigenia para crear después este Viaje de Kuno, un impresionante libro ilustrado donde las proféticas y evocadoras palabras de Merz han podido inspirar más tarde las despojadas láminas del color que se sobrepone a cualquier cosa , que harán inolvidable la historia del dylanita infante que debe recorrer todo el mundo para que todo se mantenga inalterable.
Hannes Binder prorrumpió en 1947 en Zúrich , cursó estudios en la Escuela de Artes y Oficios en su ciudad natal, en la que trabaja como artista autónomo desde principios de la década de los setenta. Reputado autor de comics, ha sido ensalzado por la crítica por sus versiones ilustradas de obras literarias.
Referencia:
El viaje de Kuno/Klaus Merz, Hannes Binder(ilustración)/Libros del Zorro Rojo, 2008

“La imaginación es más importante que el conocimiento. El conocimiento es limitado. La imaginación envuelve al mundo”. (Albert Einstein)
Cuando escuché al sabio astrónomo; cuando las pruebas, las figuras, se alinearon frente a mí; cuando me mostraron los mapas celestes y las tablas para sumar, dividir y medir; cuando sentado, escuché al astrónomo hablar con gran éxito en el salón de conferencias, de repente, sin motivo, me sentí cansado y enfermo; hasta que me levanté y me deslicé hacia la salida, para caminar solo, en el místico aire húmedo de la noche, y de cuando en cuando, mirar en silencio perfecto a las estrellas.
Walt Whitman(1819-1892) incluyó este poema en su Leaves of grass. Exacerbando la fuerza de la imaginación, buscó con sus palabras celebrar la capacidad de percibir una belleza primaria y desconocida, conmovedora. Suficiente potencial inspirador para que Loren Long, uno de los más descollantes ilustradores de sus días, erigiese El astrónomo, compendio de dibujos surgidos para acompañar la voz del bardo de West Hills. Ilustraciones detallistas, cálidas, vívidas, únicas. Obsérvese la sucesión de expresiones faciales del niño, la fuerza expresiva de sus ojos. De la expectación a la incomprensión, el hastío, la angustia, la melancolía, la fascinación candorosa. Una obra maestra de la ilustración.
Long nació en Joplin, Missouri, y creció en Kentucky. Graduado en diseño gráfico por la Universidad de Kentucky, igualmente cursó estudios en la Academia Americana de Chicago. Ha trabajado para Forbes, Time o Sports Illustrated, y como diseñador de portadas para Harper Collins, Penguin, National Geographic…
Dos veces premiado por la Sociedad de Ilustradores, ganó el Cometa de Oro para Ilustradores de la Sociedad de Escritores e Ilustradores de Libros Infantiles con su primer libro, en colaboración con Angela Johnson. Incluso se encargó de las ilustraciones de la incursión en la literatura infantil de Madonna. Vive con su familia en West Chester, Ohio.
Referencia:
El astrónomo/ Walt Whitman, Loren Long(ilustración)/ RBA, 2006

Moraleja ratonera: Si sólo conoces por partes dirás siempre tonterías; pero si puedes ver el todo hablarás con sabiduría.
Siete ciegos e intrépidos ratones de colorines encuentran un Algo muy Raro al lado de su laguna, quedando sorprendidos y asustados en un primer momento. El lunes siguiente comienzan una serie de expediciones, que iniciadas por Ratón Rojo, irán motivando distintas hipótesis entre los simpáticos roedores. Así, sucesivamente se afirmará que el Algo muy Raro es un pilar, una culebra, una lanza, un acantilado, un abanico, una cuerda…El domingo llega el turno de Ratón Blanco, que someterá a la incógnita a un completo y concienzudo análisis recorriéndola por un lado y por el otro, de punta a cabo, de la cima a la base. Recapitulando, constata que El Algo muy Raro es firme como un pilar, flexible como una culebra, ancho como un acantilado, filoso como una lanza, fresco como un abanico y fuerte como una cuerda. Así, llegará a la conclusión de que se trataba de un elefante, solución que tras realzar las comprobaciones pertinentes, apoyan también sus compañeros.
Libro ilustrado ingenioso, inteligente, sensible y bello, inspirado en la fábula de los siete hombres ciegos. Un fondo negro omnipresente sirve de marco a minimalistas figuras, logrando evocar la ceguera de sus entrañables protagonistas, mientras que la plasmación artística del elefante sirve par a mostrar la habilidad del ilustrador en el empleo de distintos materiales . Pocas palabras requiere la historia, pero las que se emplean tienen gran hondura a pesar de su sencillez. En definitiva, gustará a grandes y pequeños, que además podrán aprender los días de la semana, los colores o las cualidades de distintos objetos.
El autor de esta obra es Ed Young. Nació el veintiocho de noviembre de 1931 en Tientsin, China. Se vio obligado a huir con su familia a Shanghai tras la invasión japonesa, si bien tuvo una infancia feliz, en la que disfrutó leyendo todo aquello que cayó en sus manos. Escribía y dibujaba mucho, pero era un vago en la escuela. Sabía que quería ser artista.
Emigró a los EEUU para estudiar Arquitectura, si bien acabó graduándose por el Los Angeles Art Center, llegando más tarde a enseñar en el Pratt Institute, la Universidad de Yale, el Naropa Institute, y en la Universidad de California en Santa Cruz. Antes de esta trayectoria como profesor trabajó como publicista, y diez años como ilustrador de libros, hasta que empezó a publicar sus propias obras en solitario. De las que afirma inspirarse en la naturaleza y las tradiciones chinas. “Una pintura china normalmente se acompaña de palabras, son complementarias. Hay cosas que las palabras pueden expresar y no la imagen, y viceversa”. Siente que la historia que quiere contar ha de ser una experiencia apasionante y conmovedora para los niños . Antes de empezar un proyecto, debe emocionarle a él mismo, para ir construyendo algo apasionante en el transcurso de la creación artística. Así es como consigue que el lector sea un protagonista.
La carrera de Young está salpicada de éxitos: el Caldecott Honor en dos ocasiones y la medalla en una, así como sendas nominaciones al Hans Christian Andersen. El New York Times le considera uno de los Diez Mejores Ilustradores del mundo.
Referencia:
Siete ratones ciegos/ Ed Young/ Ediciones Ekaré , 2001

“ Todos viven sin aliento; y fríos como los muertos, nunca con sed, siempre bebiendo, todos en malla, siempre en silencio” ( 4º acertijo de Gollum)
Los pacíficos hobbits aman por encima de todo la tranquilidad, los encantos de la naturaleza, la vida contemplativa, los placeres sencillos: el buen yantar, fumar en pipa, no pegar sello…
Bilbo Bolsón, singular representante de su raza, se verá involucrado en la búsqueda del famoso tesoro de los enanos, al ser reclutado por el mago Gandalf junto a una Compañía de trece enanos, enfrentándose al dragón Smaug. Alan Lee se encargará de dibujarlo todo…
Nacido en 1947 en la localidad inglesa de Middlesex, Alan Lee estudió diseño gráfico en la Ealing School of Art, dedicándose tras licenciarse a ilustrar temas mitológicos nórdicos y celtas y una amplia variedad de obras, como Faeries, The Mabinogion, Castles, Merlin Dreams y por supuesto las obras mayores del gran J.R.R. Tolkien: El Hobbit y El Señor de los Anillos. En todas ellas predomina un estilo romántico que resultó idóneo para lograr plasmar en acuarelas los recónditos mundos fantásticos de sus autores .
De su trabajo como ilustrador para el Señor de los Anillos ha disertado en numerosas ocasiones. Sostiene que su principal preocupación al ilustrarlo fue intentar proporcionar un acompañamiento visual a la historia sin intervenir o falsear las imágenes que el autor está construyendo cuidadosamente en la mente del lector. Dar sombra a los héroes de la épica misión, a menudo desde lejos, acercándose a veces, en los momentos de más emoción, pero evitando tratar de recrear los momentos dramáticos del texto. “La riqueza de la obra es tal que no hay ninguna o casi ninguna página en la que no ocurra algo dramático, maravilloso o terrible, y hay pasajes tan hermosos y elegíacos que todo intento de visualizarlos parece torpe por comparación. El libro me condujo no a la fantasía, pero sí a un reforzado interés en mitos y leyendas, aprendiendo a la vez a apreciar el maravilloso oficio de un narrador, afirma.
En el cine, colaboró como diseñador conceptual en películas como Legend, Eric el Vikingo o la serie de televisión Merlin. Sin duda alguna, el faraónico proyecto de adaptación cinematográfica de Peter Jackson de la trilogía del Señor de los Anillos fue donde más rendimiento se ha obtenido de Lee para mayor gloria del séptimo/octavo Arte. Mano a mano con el otro gran ilustrador de los mundos de Tolkien, John Howe, diseñó escenarios, objetos, armas, miniaturas, decorados…Infinidad de material que le valió el oscar a la mejor dirección artística por la tercera entrega de la trilogía . Incluso llegó a realizar apariciones como figurante en los filmes, al representar a uno de los nueve reyes de los hombres en el prólogo de La Comunidad del Anillo y a un ciudadano anónimo de Rohan en Las Dos Torres. Asimismo ha colaborado en las últimas fechas en el diseño de producción de King Kong y en el dibujo conceptual de Las Crónicas de Narnia.
Lee ha obtenido a lo largo de su carrera numerosos premios, entre los que destacan la Carnegie Medal por sus ilustraciones para la Ilíada, el Kate Greenaway Medal al mejor ilustrador o el premio a la innovación por The Mirrorstone, donde introdujo como pionero la técnica del holograma.
Sus últimos trabajos en el campo de la ilustración de libros han sido para la obra póstuma de Tolkien Los Hijos de Húrin, en 2007. Él mismo os mantendrá informados de sus peripecias más recientes aquí mismo . Vive y trabaja en Dartmoor, en el condado de Devon.
Referencia:
El hobbit/ J.R.R. Tolkien, Alan Lee (ilustración)/ Minotauro, 1997

” A Zülle, ni le miro” (Miguel Induráin)
Como un inesperado residuo metabólico animal incrustado en los argentados tras un paseo por las callejuelas de la ciudad, emerge del gueto bibliotecario El perro existencialista, mezquinamente arropado por su traducción simultánea al inglés, como para alegar bilingüismo en este juicio sumario que ha de arrostrar. Son doce historias escritas en verso fácil donde se subordina la inteligencia a un humor romo y grosero, de mal gusto, que pretende disertar sobre el ser humano disfrazándolo de perro. En definitiva, empleando seudofábulas que resultan nefastas y huecas. Tamaño engendro se parapeta en unas ilustraciones que no pasan de normales, ni innovadoras ni graciosas. Sin más.
El asunto no trascendería si no fuese porque esto podría llegar a comercializarse como libro infantil. Sirva este post como atalaya contra la bazofia auspiciada por editores y libreros inhábiles.
Zoe Berriatúa ha de responder por perpetrar esta obra. Nacido en 1978 en Madrid, es hijo del historiador y cineasta Luciano Berriatúa. Se crió en el mundo del cine, trabajando como actor desde pequeño, en teatro, televisión y películas como África y Volaverunt. También ha dirigido varios cortometrajes de imagen real o animación y dos obras de teatro; también ha sido productor, guionista y ayudante de dirección. Como escritor e ilustrador ha publicado varios libros. El reo afirma de su obra: “Me identifico mucho con los perros”. Creo que hay gente perro y gente gato. Los primeros son más nobles, sinceros y vulnerables.Las historias (de El Perro Existencialista) tienen contenidos morales, sociales, filosóficas. Otras simplemente son absurdas. Podrían parecer para niños pero tienen otras muchas lecturas.Se trata de un libro filosófico, subversivo y de izquierdas. Lo puede leer todo el mundo, aunque en mi opinión, los adolescentes lo aceptarán mejor”. Juzga que existe un gran vacío en nuestro país en lo que se refiere a literatura juvenil e infantil. “La mayoría de las publicaciones son muy lineales y básicas. No profundizan en los temas y están cargados de una moralina superficial”
Sentencia: ahórrense los veinte euros del ala que cuesta e inviértanlos en algún libro de verdad.
Referencia:
El perro existencialista/ Zoe Berriatúa/ Panta Rhei, 2004

“ Emprende algo nuevo. Una sola cosa nueva, aunque sea temeraria, vale más que una infinidad de cosas viejas” (Antífanes)
Como cada mañana el señor Leoncio se ve obligado a madrugar, desayunar con celeridad, vestirse de gris. No puede remolonear en la cama, tiene que adentrarse en los atascos para intentar llegar puntual al trabajo. No lo ha conseguido. El director de la oficina le mirará con desaprobación. ¿Qué es eso? Lleva por error una corbata amarilla. Es el fin, será objeto de la burla de sus compañeros. No podrá mirarse siquiera en el espejo. Pero la señorita Rosa, con su lindo vestido de flores, ensalza su prenda del tercer color del espectro solar, dejando en el aire, flotando, su perfume. Un perfume suave, como ninguna otra mañana.
La necesidad de una palabra amable en un mundo agreste conforma esta bella historia de redención de un mostrenco protoacosador que con una corbata amarilla como emblema del valor podrá arrostrar una jornada laboral no anodina, y quizá algo más, si se trabaja el asunto.
Christian Voltz, aunando materiales residuales e imaginación, produce un libro ilustrado que empleando el estilo collage, reflexiona sobre la irrupción de la novedad en una cotidianeidad rancia, a través de un gesto amable como catalizador del proceso. Nacido en Estrasburgo el veintiocho de diciembre de 1967, estudió en un taller de ilustración de la Escuela Decorativa de su ciudad natal. Ilustrador de portadas, afiches, y cuentos, también crea esculturas y películas animadas.
Referencia:
Como cada mañana/ Christian Voltz/ Kalandraka, 2004

“La carrera breve de la vida nos veda las largas esperanzas” (Horacio)
El árbol rojo, tal como lo imaginaste, pronto y rebosante de color y vida, esperándote con sus incipientes ramas colmadas de hojas bermejas, surge en la estancia solitaria donde se originan los sueños y las pesadillas, aniquilando la no esperanza, la oscuridad de la boca del pez de ojos cóncavos y difusos de branquias resecas por la acción de la descomposición. La incomprensión y el aislamiento de un sordo mundo maquinal, sin sentido ni lógica. Esperando en la rugosidad del caparazón de un gasterópodo inerme, y los problemas que aparecen de pronto alienando el transcurrir de largo de las cosas maravillosas. Funcionalmente los horrores de espantosos destinos inevitables se suceden sin tener idea de qué debes hacer. Siniestro total en el que no sabes quién se supone que eres, ni dónde estás, emulando la impresión de que el día va a terminar igual que empezó.
Esta obra sobre la esperanza en un mundo complejo, gris y solitario, prodigiosamente ilustrada por su autor, que evoca a sus admirados El Bosco, Edward Tufte o Hopper, aúna tendencias próximas al expresionismo, la pintura abstracta, el simbolismo y el surrealismo. Consigue un gran resultado mezclando estos complejos materiales sin descarrilar, consiguiendo una gran expresividad con las escuetas sentencias que acompañan cada ilustración. Empleando formatos amplios y flexibles, según requiera la situación, consigue un resultado notable que no desmerece del resto de su producción.
El creador de este Árbol Rojo, Shaun Tan, se ha venido forjando un nombre dentro del mundo de la ilustración merced a un reguero de obras de gran calidad irremediablemente galardonadas, en una carrera triunfal comenzada en 1995, año en que además de licenciarse en Bellas Artes y Literatura Inglesa por la Universidad de Western Australia con honores, publicó en colaboración con Gary Crew The Viewer, ganador del Premio Crichton ese mismo año. Nacido en 1974 en Australia, se crió en los suburbios del norte de la ciudad de Perth. Desterrado en el colegio del panteón de los estudiantes galácticos, le denominaban “el buen dibujante” para paliar su condición de paria estudiantil, allende los confines del mundo de los óleos y los lapiceros, donde mitigaba sus fracasos alumbrando dibujos que exornaban relatos de horror y de ciencia ficción.
Nombrado en 2001 mejor artista en los World Fantasy Awards de Montreal, sigue publicando libros ilustrados, y en los últimos tiempos ha colaborado con Pixar y Blue Sky.
Referencia:
El árbol rojo/ Shaun Tan/ Barbara Fiore Editora, 2005
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