¿Cómo llamaría Peter Stillman, el chiflado buscador del Lenguaje Originario en Ciudad de Cristal, a la adaptación visual de la novela que imagina en ella?¿Un Crumblechaw?¿Un Nincompictopoop?¿Un Ikonologosplatt? Porque el término cómic no puede ser ya el “nombre auténtico” de un medio narrativo que entrelaza íntimamente palabras e imágenes pero que no es necesariamente cómico en su tono(de la introducción a cargo de Art Spielgeman a la versión gráfica de Ciudad de Cristal)
Ciudad de cristal, una de las novelas que formaban la famosa Trilogía de Nueva York, vio la luz en 1985. Logró situar a su autor, Paul Auster, entre los escritores más prestigiosos de su generación.
Ofrecía una extraña trama detectivesca, aderezada con una interesante carga filosófica, con ribetes kafkianos, ambientada en una ciudad entonces mugrienta, en la que el propio autor se permitía enredar subrepticiamente, convirtiéndose él mismo en un personaje más, engrosando el extraño y apócrifo universo del abnegado protagonista, Daniel Quinn.
Su traslación al mundo del cómic, a cargo de David Mazzucchelli y Paul Karasik, terminada casi diez años después, supone un éxito artístico indiscutible. Los dibujantes lograron crear una obra autónoma, que recogiendo con exactitud la trama austeriana, implementa imágenes que equivalen a las estimables reflexiones en prosa, manteniendo su tono literario, su voz narrativa. Otorgan un rostro concreto a los personajes, a los espacios. Mantiene detalles triviales que se resuelven con mayor eficiencia en el mundo gráfico. Resulta puntualmente más humorística que su progenitora, ya que la “respetabilidad” de la novela veta en ocasiones la hilaridad ante algunas situaciones. Consecuente con su formato, la novela gráfica homenajea a los artistas plásticos donde originalmente se aludía a algún elemento del mundo de la literatura. Así, cuando en el libro aparecía Humpty Dumpty, la criatura caída creada por Lewis Carroll, inteligentemente los dibujantes presentan la genial plasmación que llevó a cabo de éste John Tenniel. Necesariamente más ágil y dinámica que su ascendiente literario,esta obra servirá sin duda para constatar una vez más la importancia y potencial artístico que puede llegar a tener este medio cuando cuenta con materiales dignos de ser desarrollados.
Referencia:
Ciudad de cristal(Novela Gráfica)/ Paul Auster (historia original), David Mazzucchelli y Paul Karasik (adaptación)/ Anagrama, 2005
Moraleja ratonera: Si sólo conoces por partes dirás siempre tonterías; pero si puedes ver el todo hablarás con sabiduría.
Siete ciegos e intrépidos ratones de colorines encuentran un Algo muy Raro al lado de su laguna, quedando sorprendidos y asustados en un primer momento. El lunes siguiente comienzan una serie de expediciones, que iniciadas por Ratón Rojo, irán motivando distintas hipótesis entre los simpáticos roedores. Así, sucesivamente se afirmará que el Algo muy Raro es un pilar, una culebra, una lanza, un acantilado, un abanico, una cuerda…El domingo llega el turno de Ratón Blanco, que someterá a la incógnita a un completo y concienzudo análisis recorriéndola por un lado y por el otro, de punta a cabo, de la cima a la base. Recapitulando, constata que El Algo muy Raro es firme como un pilar, flexible como una culebra, ancho como un acantilado, filoso como una lanza, fresco como un abanico y fuerte como una cuerda. Así, llegará a la conclusión de que se trataba de un elefante, solución que tras realzar las comprobaciones pertinentes, apoyan también sus compañeros.
Libro ilustrado ingenioso, inteligente, sensible y bello, inspirado en la fábula de los siete hombres ciegos. Un fondo negro omnipresente sirve de marco a minimalistas figuras, logrando evocar la ceguera de sus entrañables protagonistas, mientras que la plasmación artística del elefante sirve par a mostrar la habilidad del ilustrador en el empleo de distintos materiales . Pocas palabras requiere la historia, pero las que se emplean tienen gran hondura a pesar de su sencillez. En definitiva, gustará a grandes y pequeños, que además podrán aprender los días de la semana, los colores o las cualidades de distintos objetos.
El autor de esta obra es Ed Young. Nació el veintiocho de noviembre de 1931 en Tientsin, China. Se vio obligado a huir con su familia a Shanghai tras la invasión japonesa, si bien tuvo una infancia feliz, en la que disfrutó leyendo todo aquello que cayó en sus manos. Escribía y dibujaba mucho, pero era un vago en la escuela. Sabía que quería ser artista.
Emigró a los EEUU para estudiar Arquitectura, si bien acabó graduándose por el Los Angeles Art Center, llegando más tarde a enseñar en el Pratt Institute, la Universidad de Yale, el Naropa Institute, y en la Universidad de California en Santa Cruz. Antes de esta trayectoria como profesor trabajó como publicista, y diez años como ilustrador de libros, hasta que empezó a publicar sus propias obras en solitario. De las que afirma inspirarse en la naturaleza y las tradiciones chinas. “Una pintura china normalmente se acompaña de palabras, son complementarias. Hay cosas que las palabras pueden expresar y no la imagen, y viceversa”. Siente que la historia que quiere contar ha de ser una experiencia apasionante y conmovedora para los niños . Antes de empezar un proyecto, debe emocionarle a él mismo, para ir construyendo algo apasionante en el transcurso de la creación artística. Así es como consigue que el lector sea un protagonista.
La carrera de Young está salpicada de éxitos: el Caldecott Honor en dos ocasiones y la medalla en una, así como sendas nominaciones al Hans Christian Andersen. El New York Times le considera uno de los Diez Mejores Ilustradores del mundo.
Referencia:
Siete ratones ciegos/ Ed Young/ Ediciones Ekaré , 2001
Evelyna Callegari nació en Rosario (Argentina) hace 34 años. Desde niña le atraía el dibujo y años más tarde esa afición artística le llevó a estudiar Publicidad y Bellas Artes.
“El campo artístico está en ambas carreras, es muy estrecha la división en el lado de la creación, además, me gusta mucho la imagen publicitaria y el arte pop” nos aclara Evelyna.
“La publicidad tiene de arte, las estrategias creativas, de composición, color y una gran búsqueda de la belleza para atraer. Por otro lado, el arte también tiene mucho de publicidad. El arte no está encerrado en cuatro paredes sino para un público” señala.
El mail y su blog son las principales armas de promoción de sus trabajos de los cuales nos señala las ilustraciones para diversas editoriales y para la revista Oh lalá!! , además de su puesto como finalista en el último concurso de diseño de moda por ordenador de Anaya Multimedia.
Sus obras, reflejo del mundo femenino, son una mezcla de dibujo a mano alzada y trabajo vectorial. Como otros muchos artistas, Evelyna Callegari tiene que compaginar el trabajo en sus obras con la docencia, en este caso, ella es profesora de dibujo de figurines y trabaja en varios institutos. Como es normal en el campo artístico la inspiración es un elemento indispensable por lo que cuando le preguntamos por las horas que dedica a la ilustración, ella nos contesta: “Depende. Hay días que le dedico un día entero y otros no me puedo ni poner a ello”.
Eso sí, nos da un consejo para que nunca nos encasillemos como artistas: “No dejad de dibujar y mirar mucho”.
Ayer salió publicada en faq-mac.com, página de noticias sobre tecnología y el mundo mac, una entrevista al responsable de kakalardoak.com.
Jose Ángel Valera Rosillo nació en la ciudad de Alicante (España) en 1969. Desde los 6 años su familia le recuerda como un niño muy entusiasmado por el dibujo y como él mismo nos ha explicado, con sólo 12 años cayó en su mano el primer artilugio de tinta china, la plumilla. “Fue entonces, cuando realmente supe que ese material me acompañaría para el resto de mi vida”.
Su aprendizaje durante estos años ha sido de forma autodidacta, a través de la observación continua y del juego con los materiales. En su caso, durante su infancia tuvo la oportunidad de disfrutar de los famosos cómics de Marvel y sus superhéroes, Mortadelo y Filemón… Esas fueron sus primeras fuentes de inspiración y como Jose Ángel afirma: ” gracias a esos tebeos, llegué a dedicar todo mi tiempo libre al dibujo, con gran satisfacción”
Actualmente, intenta abrirse camino en el mundo editorial pero de momento tiene que compaginar este hobby con su trabajo como Administrador en una empresa de Construcción. Aún así, consigue dedicar a la ilustración una media de 3 horas al día entre semana y 6 horas los fines de semana.
Su técnica más habitual es la utilización de tinta china, aplicada con estilógrafo, plumilla y caña. Su modo de trabajo con las tintas, implica la utilización de lentes de 3,5 aumentos para poder detallar lo mas finamente cada área de la obra.
“Utilizo el llamado puntillismo chino para elaborar grisados y degradados con estilógrafo de grosor 0,1. Está técnica es muy laboriosa, por lo que las obras deben ser de un tamaño medio-pequeño.”
Como artista intrépido, se ha lanzado también, a probar con los bolígrafos Bic, siguiendo la obra de la artista argentina Lidia Susana Kalibata,y a experimentar con alcohol teñido de tinta de bolígrafo y el uso de lejía para provocar degradados de color.
Para su trabajo de autoaprendizaje es muy importante relación directa con otros artistas por lo que a través del portal Artelista, está en contacto directo con artistas e ilustradores de Argentina, México, Colombia, España… Además visita varios blogs de compañeros, el de kakalardoak y otros de diseño y nuevas tendencias que le ayudan a crear su mundo artístico.
Enlaces de interés:
“Después de escalar una montaña muy alta, descubrimos que hay muchas otras montañas por escalar” (Nelson Mandela)
En realidad no pretendemos decir que lo que vamos a contar sea cierto, no,en realidad no lo pretendemos. El premio Nobel de la Paz Nelson Mandela (1918) ha compilado treinta y dos cuentos tradicionales africanos, buscando mantener inalterable la voz del narrador de historias y que los niños nunca pierdan la capacidad de ampliar sus horizontes del mundo con la magia de los relatos. Relatos entrañables y universales, ya que se asientan en las visiones de la Humanidad, de los animales y de los seres fantásticos. Otro deseo del líder africano, que todos los niños de África puedan maravillarse con los libros, será a buen seguro un objetivo cumplido: la edición incluye ilustraciones de dieciséis artistas africanos, pequeñas muestras de la valerosa esencia del continente africano, que realzan el valor de los textos y fijan definitivamente en nuestra memoria esta serie de historias ancestrales. Los nombres de estos artistas son Baba Afrika, Neels Britz, Jonathan Comerford, Nikolaas de Kat, Jean Fullalove, Lyn Gilbert, Dick Grobler, Piet Grobler, Jo Harvey, Marna Hattingh, Robert Hichens, Natalie Hinrichsen, Tamsin Hinrichsen, Nicolas Maritz, Padraic O´Meara, Véronique Tadjo, Geoffrey Walton, Teresa Williams y Judy Woodborne.
Esta es la historia que he relatado, tanto si es agradable como si no lo es; llevaos una parte a otro lugar y dejad que otra parte vuelva a mí.
“ Vivir es amar; lo demás es cáncer” ( de vivir, de Akira Kurosawa)
“Se puede morir tranquilo, si uno ha cumplido su vocación” (Akira Kurosawa)
A 黒澤 明 (1910-1998) no le dejaron ser pintor. Animado por un profesor del colegio, trataba de instruirse en la materia, pero era suspendido y rechazado en todas las pruebas que acometía, pese a haber obtenido el importante premio de exhibir sus trabajos en el reputado festival anual de Arte de Nika . Tenía entonces dieciocho años, y los millares de opciones de su destino se disponían sobre una bandeja para que él eligiera. ¿ Qué podía perder?
Amputado por el contubernio social que le prohibía educar su talento, comenzó a enseñarse a sí mismo ,visitando galerías de arte, analizando la obra de pintores famosos. Empezó a colaborar en distintas publicaciones canjeando ilustraciones y carteles por yenes hasta que vio un anuncio de Photo-Chemical Laboratories (más tarde Toho) que ofrecía formar directores de cine, donde estuvo bajo la tutela del maestro Yamamoto. En seguida llegó su primer filme, Shansiro Sugata. Era el año 1943, y desde ese momento , ya podemos empezar a llamar a nuestro héroe Akira Kurosawa , inmortal creador de Trono de sangre, Los siete samurais, Yojimbo, Vivir, Rashomon, Kagemusha, Ran, Dersu Uzala… sarta de joyas cinematográficas, mapas antropológicos bellamente trazados primero en papel, al estilo de los Impresionistas y de Van Gogh, su pintor predilecto, al que homenajearía en su penúltima incursión en el Octavo Arte (el Séptimo, neófitos, es la Fotografía), Los sueños de Akira Kurosawa (1990), en la que Scorsese (véase el post dedicado al descendiente de Eneas) interpretaba al loco del pelo rojo. Y no sorprende su afinidad con el compatriota de Ruud Van Nistelrooy . El cineasta nipón también tenía un hermano especialito y con el que se llevaba bien, que no se llamaba Theo, sino Heigo, cuatro años mayor y que se suicidó con éxito (Kurosawa lo intentó en vano, después de contar las historias de los moradores de los vertederos en Dodes´Kaden) cuando tenía veintisiete años. Está claro que no se puede imitar todo lo que hacen nuestros ídolos.
1.“Mi vida se basa en la convicción de que la soledad no es algo extraño ni fuera de lo común, sino la inevitable realidad de la existencia humana”(Thomas Wolfe)
2.“Yo puse en ‘Toro salvaje’ todo lo que sabía, todo lo que sentía, y pensé que eso sería el final de mi carrera. Es lo que se llama un film kamikaze: se pone todo dentro, se olvida todo y después se intenta encontrar otra manera de vivir” (Martin Scorsese ).
Habitualmente se recurre a un dibujante profesional para efectuar el llamado storyboard, serie de dibujos al estilo de viñetas de cómic, que refieren planos de escenas de películas, realizado junto con el diseñador de producción, donde quedan compiladas las distintas anotaciones sobre el vestuario, la iluminación, los movimientos de cámaras y otras cuestiones. Martin Scorsese (1942) prefiere ahorrar dinero y ejecutar él mismo esa parte del proceso cinematográfico. Es una costumbre que no ha perdido a lo largo de su carrera artística; Marty sabe lo que busca, y pese a que quizá resulten algo rudimentarios, sus dibujos plasman los planos y las secuencias de las películas que anidan en su mente, sintética y eficazmente. En el storyboard de Taxi Driver podemos ver su trabajo con el lápiz: está todo en esas primitivas ilustraciones. El taxista con ganas de redimirse emulando a un mohicano iracundo, inundando de plomo y sangre las sórdidas viñetas. Las pútridas avenidas y sus merodeadores nocturnos. La escoria del averno urbanita. De la misma manera, en el de Toro Salvaje se adivinan ya las brutales escenas de los combates en el cuadrilátero , donde Jake La Motta era pródigo en suministrar mandobles a sus contrincantes de ébano.
Su amor por la pintura quedó igualmente reflejado en el segmento “Life Lessons”, perteneciente al tríptico “Historias de Nueva York”, en la que relataba la vida de un pintor abstracto que intenta salvar su relación sentimental.
Antiguo estudiante y más adelante profesor (fue maestro de Spike Lee y de Oliver Stone) de la escuela de cine de la Universidad de Nueva York , Scorsese ha dirigido más de cuarenta películas, ente las que destacan Malas Calles, Taxi Driver, Toro Salvaje, Uno de los nuestros, La edad de la Inocencia, El Aviador o Infiltrados, por las que ha obtenido todos los premios que pueden recibirse ; creó la World Cinema Foundation y actualmente preside la Film Foundation .
Aún antes de encargarse de la batería de los Rolling Stones , Charlie Watts (1941), trabajó como artista comercial diseñando anuncios para la firma Charles Hobson and Grey. Estudiante de la Harrow Art School, Watts siempre disfrutó con los lápices en la mano. Prueba de ello es la serie de dibujos que realizó para ilustrar unos poemas que servían de homenaje a su ídolo del jazz Charlie Parker , publicados en 1964 con el nombre Ode to a High Flying Bird. Igualmente realizó unas ilustraciones para el álbum Between the Buttons , y aportado ideas para el diseño de los escenarios de los conciertos de su grupo. El propio Watts reconoce que una de sus aficiones durante las primeras giras era dibujar las camas de los hoteles donde se hospedaba, para combatir el aburrimiento y el insomnio, si bien asegura que nunca promoverá la exhibición de sus dibujos al público.
“El humor es un capricho, un lujo, una pluma de perdiz que se pone uno en el sombrero; un modo de pasar el tiempo. El humor verdadero no se propone enseñar o corregir, porque no es esta su misión. Lo único que pretende el humor es que, por un instante, nos salgamos de nosotros mismos, nos marchemos de puntillas a unos veinte metros y demos una vuelta a nuestro alrededor contemplándonos por un lado y por otro, por detrás y por delante, como ante los tres espejos de una sastrería y descubramos nuevos rasgos y perfiles que no nos conocíamos.”
(Miguel Mihura )
Conoció el público un ocho de junio de 1941 el nacimiento de una revista de humor llamada La Codorniz. Impulsada y sustentada por el genio de personajes hoy tan conocidos y reconocidos como Mihura , de Laiglesia, Tono, Herreros, Neville o Wenceslao Fernández Flórez, aunaba como rasgos generales la búsqueda de un humor no anecdótico ni político, sino basado en la ingeniosa asociación de imágenes y comentarios, relatos incoherentes resultantes en relaciones chocantes, escenas comunes transformadas en absurdo e incomprensión. Ello unido a las formas peculiares de buscar la risa de los héroes del humor gráfico Chumy Chúmez , Mingote , Forges , El Roto, Máximo… dio lugar a la revista más audaz para el lector más inteligente . Un espacio de libertad mental, fortín intelectual desde donde podía divisarse la cotidiana iniquidad y miseria con una sonrisa en la faz. Aliciente para iniciar una Revolución en la mente. O para hacerle a usted feliz.
Durante 37 años el ave voló “con humor y optimismo” entre las distintas publicaciones, obteniendo el favor del público y de vez en cuando, multas y suspensiones por parte del Poder. En sus últimos años, ya implementada la democracia en el país, la revista se hizo menos audaz y más procaz, trocando un paladar inteligente por otro más concupiscible, hasta que al final ya no servía a sus fines primigenios( ni a ningún otro), consumándose su desaparición con el número 1898. Cifra en verdad curiosa, evocadora de otras pérdidas pretéritas.