
“La carrera breve de la vida nos veda las largas esperanzas” (Horacio)
El árbol rojo, tal como lo imaginaste, pronto y rebosante de color y vida, esperándote con sus incipientes ramas colmadas de hojas bermejas, surge en la estancia solitaria donde se originan los sueños y las pesadillas, aniquilando la no esperanza, la oscuridad de la boca del pez de ojos cóncavos y difusos de branquias resecas por la acción de la descomposición. La incomprensión y el aislamiento de un sordo mundo maquinal, sin sentido ni lógica. Esperando en la rugosidad del caparazón de un gasterópodo inerme, y los problemas que aparecen de pronto alienando el transcurrir de largo de las cosas maravillosas. Funcionalmente los horrores de espantosos destinos inevitables se suceden sin tener idea de qué debes hacer. Siniestro total en el que no sabes quién se supone que eres, ni dónde estás, emulando la impresión de que el día va a terminar igual que empezó.
Esta obra sobre la esperanza en un mundo complejo, gris y solitario, prodigiosamente ilustrada por su autor, que evoca a sus admirados El Bosco, Edward Tufte o Hopper, aúna tendencias próximas al expresionismo, la pintura abstracta, el simbolismo y el surrealismo. Consigue un gran resultado mezclando estos complejos materiales sin descarrilar, consiguiendo una gran expresividad con las escuetas sentencias que acompañan cada ilustración. Empleando formatos amplios y flexibles, según requiera la situación, consigue un resultado notable que no desmerece del resto de su producción.
El creador de este Árbol Rojo, Shaun Tan, se ha venido forjando un nombre dentro del mundo de la ilustración merced a un reguero de obras de gran calidad irremediablemente galardonadas, en una carrera triunfal comenzada en 1995, año en que además de licenciarse en Bellas Artes y Literatura Inglesa por la Universidad de Western Australia con honores, publicó en colaboración con Gary Crew The Viewer, ganador del Premio Crichton ese mismo año. Nacido en 1974 en Australia, se crió en los suburbios del norte de la ciudad de Perth. Desterrado en el colegio del panteón de los estudiantes galácticos, le denominaban “el buen dibujante” para paliar su condición de paria estudiantil, allende los confines del mundo de los óleos y los lapiceros, donde mitigaba sus fracasos alumbrando dibujos que exornaban relatos de horror y de ciencia ficción.
Nombrado en 2001 mejor artista en los World Fantasy Awards de Montreal, sigue publicando libros ilustrados, y en los últimos tiempos ha colaborado con Pixar y Blue Sky.
Referencia:
El árbol rojo/ Shaun Tan/ Barbara Fiore Editora, 2005

Cuando todos decían: “Esta noche hay luna llena!”, él decía: “Mmm…, hay un agujero blanco en el cielo”.
El tándem formado por las aportaciones literarias del escritor Shirish Rao y las ilustraciones del pintor e ilustrador Bhajju Shyam resulta en Así veo yo las cosas, la historia de como el visionario y feliz pintor Siena Baba logra la aceptación universal de sus extraños animales híbridos poniéndolos a todos en un libro. Y es que resulta complicado manejarse en la vida siendo un Cerdo-real, condenado a arruinar un espléndido plumaje retozando en el barro. O mantener el status quo de Rey de la Selva siendo un Herre-león. De la misma manera, arrostrar el dilema entre la vida marina y la terrestre entristece profundamente al Ele-Grejo.
Los dos artistas indios plasman cada uno desplegando sus habilidades una visión imaginativa de la naturaleza y del mundo moderno, que envuelven con tono humorístico una profunda reflexión sobre el poder del arte y la fantasía. Además, Shyam, perteneciente a la tribu Gond , trabaja siguiendo las coordenadas artísticas de su grupo social, aportando al mundo de la ilustración un espacio único e inolvidable.
Premiado en 2007 por The Sunday Times como mejor libro para niños.
Referencia:
Así veo yo las cosas/ Sirish Rao, Bhajju Shyam (ilustración)/ Juventud, 2008

Ilustración de Evelyna Callegari
Evelyna Callegari nació en Rosario (Argentina) hace 34 años. Desde niña le atraía el dibujo y años más tarde esa afición artística le llevó a estudiar Publicidad y Bellas Artes.
“El campo artístico está en ambas carreras, es muy estrecha la división en el lado de la creación, además, me gusta mucho la imagen publicitaria y el arte pop” nos aclara Evelyna.
“La publicidad tiene de arte, las estrategias creativas, de composición, color y una gran búsqueda de la belleza para atraer. Por otro lado, el arte también tiene mucho de publicidad. El arte no está encerrado en cuatro paredes sino para un público” señala.
El mail y su blog son las principales armas de promoción de sus trabajos de los cuales nos señala las ilustraciones para diversas editoriales y para la revista Oh lalá!! , además de su puesto como finalista en el último concurso de diseño de moda por ordenador de Anaya Multimedia.
Sus obras, reflejo del mundo femenino, son una mezcla de dibujo a mano alzada y trabajo vectorial. Como otros muchos artistas, Evelyna Callegari tiene que compaginar el trabajo en sus obras con la docencia, en este caso, ella es profesora de dibujo de figurines y trabaja en varios institutos. Como es normal en el campo artístico la inspiración es un elemento indispensable por lo que cuando le preguntamos por las horas que dedica a la ilustración, ella nos contesta: “Depende. Hay días que le dedico un día entero y otros no me puedo ni poner a ello”.
Eso sí, nos da un consejo para que nunca nos encasillemos como artistas: “No dejad de dibujar y mirar mucho”.
Blog de Evelyna Callegari
Galería de ilustraciones en kakalardoak.com

Ayer salió publicada en faq-mac.com, página de noticias sobre tecnología y el mundo mac, una entrevista al responsable de kakalardoak.com.
Enlace a la entrevista

¨Cada pintura revela destreza, estilo y perspectivas dramáticas(…)El resultado final nos deja sin aliento” ( En la entrega a Frances Wolfe del premio Amelia Frances Howard-Gibbon 2002, otorgado por la Asociación Canadiense de Bibliotecarios)
Estampas veraniegas protagonizadas por una niña que nos presenta ese lugar alegre y tranquilo en el que va haciéndose mayor mientras disfruta de la belleza de los rayos de sol centelleando en el agua, y de las gaviotas planeando en la brisa marina. Dónde los remos hendiendo la corriente preludian las tardes de recolección de arándanos y lanzar la vista al cielo resulta en la búsqueda de significados en las formas volubles de los hidrometeoros. Los tesoros varados en la arena, dádivas de moluscos muertos; sombras que reptan con la luz del fuego; lentes de Fresnel para preservar la civilización en las horas nocturnas. La tristeza de los días de lluvia que incitan las primeras lecturas; el juego de la brisa que mece cortinas y estabula los sueños dulces y tiernos. Todo esto donde Yo vivo… A la Orilla del Mar.
La autodidacta nueva autora canadiense Frances Wolfe se adentra en el mundo de la ilustración con este exitoso primer intento, Donde yo Vivo, sucesión de imágenes a doble página ejecutadas al óleo sobre masonite, pródigas en primeros planos y panorámicas de estilo realista, donde buscaba agradecer a sus padres el haberle proporcionado ese lugar de ensueño para una Iniciación inolvidable, única. Un reino de fantasía real ubicado cerca de la bahía de Halifax, en Nueva Escocia, Canadá.
Frances disfruta conversando con los jóvenes destinatarios de sus obras, con los que ya estaba familiarizada debido a su trabajo durante años con niños desarrollando programas de la Red de Bibliotecas de Halifax, leyendo cuentos y actuando como artista de guiñol. Afirma inspirarse para sus obras en el trabajo de otros ilustradores para el público infantil a los que admira.
Referencia:
Donde yo vivo/ Frances Wolfe/Juventud, 2002

” Amad el arte, entre todas las mentiras es la menos mentirosa” (Flaubert)
Regresamos con las peripecias de Alicia Patapam, que ante una climatología adversa y el poco seductor muladar televisivo, recurre a la lectura, resultándole en un principio tediosa, si bien el poder de la literatura logra subyugar su mente a la tercera página, cayendo así de cabeza dentro del libro. Despertará por descuido a la Bella Durmiente de los mil sueños, de diferentes colores hechos de lágrimas, provocándole el llanto por sabotear la irrupción salvadora del príncipe, que en su real rol debía romper el letárgico sortilegio. Este hecho desafortunado confunde a la joven heroína, que cae en la siguiente página, donde debe enfrentarse al lobo feroz, que mientras deglute a la abuelita de Caperucita, expone sus disquisiciones gastronómicas tributarias de Joseph Delteil. Leer a Hobbes facilita a la Patapam información suficiente para saber que el lobo es un lobo para el hombre, poniendo pies en polvorosa, hasta recalar en el espacio literario ocupado por las andanzas del conspirador Gato con Botas, que intenta victimizar a Alicia con sus mistificaciones, argumentando que en los cuentos se puede mentir. Pero la joven protagonista, consciente de que piensa luego existe, replica que ella es de verdad, y por ello no puede falsear la realidad, siendo consiguientemente expulsada por el demagogo felino. Alicia, de vuelta en casa, constata que ha dejado de llover, y sale a jugar. Y eso estaba bien.
Gianni Rodari (1920-1981), Premio Andersen en 1970, ocurrente poeta y prosista italiano de estilo surrealista y retozador, dotado de una imaginación e ingenio desbordantes, que visten una visión crítica e irónica de la existencia, escribió este magnífico cuento que diserta en última instancia sobre la mentira, buena para los cuentos, mala para la vida real.
Anna Laura Cantone, nacida en Alejandría en 1977, se encarga de realzar la calidad de esta obra con unas ilustraciones modernas e inconfundibles, de apariencia sencilla y dotadas de gran comicidad, en las que mezcla diversas técnicas artísticas e implementa gran variedad de materiales, que obligan al lector a una lectura interactiva, incitándole a zarandear la obra y adoptar acrobáticas posturas para seguir el texto, cosa que hará con gran regocijo.
Estudió ilustración de libros infantiles en Milán, trabajando después como ilustradora indepediente y como autora. Ha publicado varios libros y expuesto su trabajo de ilustración y escultura en distintas galerías europeas. Entre sus numerosos galardones, que han premiado su originalidad y riqueza expresiva, destacan el Premio Andersen al mejor libro libro de cero a seis años (2003), el Ragazzi de la Feria de Bologna en dos ocasiones y la selección en la Bienal de Ilustración de Bratislava, también en 2003, así como en la Feria Internacional del libro de Taipei en 2004.
Referencia:
Alicia Patapam en los cuentos/ Gianni Rodari, Anna Laura Cantone(ilustración)/Lumen, 2006

” Muchas cosas no se pueden averiguar pensando, hay que vivirlas” (Michael Ende)
Cuando Tomás, que parece un pequeño Bob Dylan cuando se cala su sombrero borsalino, ve el panorama de flamantes juguetes expuestos exuberantemente tras la luna de cristal de un escaparate, siente que su pequeño títere anónimo confeccionado con retales de tela blanca, peón del entretenimiento infantil, deviene obsoleto ante los ultramodernos ingenios para el ocio infantil. Su vetusto volatinero ya no le hace reír, y así lo subraya el coro de esta tragedia, parábola del showbiz y de la tiranía de los infantes, precedente claro de Toy Story. El susodicho juguete marginado acabará dando tumbos tras ser inmolado por el pequeño sátrapa, que lo arroja por una ventana, pasando el terror de poder convertirse en pasto de unos cachorros de cánido, y más tarde, la amenaza de ser reciclado, tras caer en manos de un trapero. La historia se resuelve felizmente merced a la intervención de la abuelita del niño, que reconoce al muñeco entre los despojos del mercader de andrajos, adquiriéndolo y restaurándolo , con excelente resultado. Una vez enviado s por correo a casa del niño, que echa en falta las ocurrencias de su lumpemproletariado artefacto lúdico, el títere vuelve a servir las exigencias del chaval, procurándole risas y felicidad sin parar.
Esta hermosa historia fue concebida por el maestro de la literatura Michael Ende(1929-1995), que aquí ve realzado su trabajo con las realistas y emotivas ilustraciones (cuadros, más bien) de Alfonso Ruano (Toledo, 1949), antiguo estudiante de Bellas Artes en la Universidad Complutense de Madrid, que ha ilustrado más de veinte libros por los que ha recibido distintos reconocimientos. Hoy trabaja como director artístico en una prestigiosa editorial.

No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón. (Proverbio Chino)
Esta historia es vieja, y nos la narra e ilustra el artista Chen Jiang Hong . Sucedió hace 1200 años, en lo que hoy es China.
Han Gan era pobre y lo sabía. Adoraba dibujar, mas no podía adquirir útiles para plasmar sus pulsiones artísticas. Para ganar algún dinero y contribuir al sostenimiento económico familiar, servía al posadero, encargándose de la distribución de víveres a domicilio . Un día, entregando mercancía demandada por el celebérrimo poeta y pintor Wang Wei , éste descubrirá la pasión del joven transportista, al sorprenderle dibujando caballos en la arena. Así, decide conminar al joven paria para que retorne al día siguiente a su casa, momento en que hará entrega al chaval de material de pintura y algo de dinero, para que pueda pintar siempre que quiera.
Agradecido, Han nunca dejará de pintar: desde el alba al anochecer, todos los hermosos caballos que anidaban en su mente de artista eran inmortalizados, buscando siempre darles el mayor realismo posible. Su talento le llevó a entrar en la Academia de Pintores Oficiales del Emperador, perteneciente a la dinastía Tang.
A diferencia de sus colegas, siempre pintaba caballos, y además, siempre los representaba atados, alegando que no quería que huyesen de sus soportes. Tal era su fuerza y veracidad.
En la oscuridad de una noche silenciosa se presentó ante él un guerrero poderoso, que de manera secreta le pide uno de sus afamados corceles, para que cobrando vida merced a sus mágicos pinceles, pueda ayudarle a combatir a los enemigos que asediaban las fronteras. Afanado en el quimérico proyecto, Han Gan pintará un equino que no alcanza la vitalidad, por lo que decide arrojar el boceto al fuego, momento en que surge impetuoso un fabuloso animal, que es montado rápidamente por el militar. Han le advierte de que cuide su cabalgadura, pero sus palabras sólo son escuchadas por la Luna. El marcial sujeto se lanza al fragor de la batalla: es invencible,cuando el jaco empieza a fluir ya nada importa , y no deja a ningún adversario con vida. La sensibilidad del animal pronto choca con la ferocidad y falta de compasión del guerrero, por lo que decide abandonarlo, integrándose en una de la pinturas de Han, con otros cinco arios rocines. Para alcanzar así la inmortalidad, perviviendo en un rincón más civilizado.
Chen Jiang Hong (1963), formado en bellas artes en Pekín, es un consumado experto en la tradicional disciplina que emplea tinta china sobre papel de arroz. Para recrear la famosa leyenda del caballo mágico, protagonizada por el artista Han Gan, que realmente existió, Hong prefirió pintar sobre seda, como acostumbraba el propio Gan.

Las peripecias de un oso voyeur que escala por las tuberías de un edificio, descubriendo al ser humano y su soledad, así como su torpeza e incapacidad de moverse por las cañerías, moviendo al plantígrado al deseo de acariciarles las mejillas y lamerles la nariz cuando de mañana se lavan la cara, marchándose después con la vaga seguridad de haber hecho bien, conforman el Discurso del oso, incursión en el mundo literario infantil del gran escritor Julio Cortázar (1914-1984), que aquí buscó propiciar algo de entretenimiento para los hijos de su amigo Eduardo Jonquières. Este simpático mamífero, que tutela entre bambalinas la vida de gente corriente mediando con el grillo del hogar, es doblemente homenajeado ahora, al editarse la narración de Cortázar junto las magníficas ilustraciones de Emilio Urberuaga , (Madrid, 1954) quien desde 1982 se dedica a este bello arte, como consecuencia de la admiración que suscitó en él la obra de su amigo Arcadio Lobato. Su primer trabajo fue Un tiesto lleno de lápices, si bien su colaboración con Elvira Lindo para la serie Manolito Gafotas constituye su mayor éxito de público. Considera que ilustrar no suele ser la interpretación literal de un texto (aunque a veces se haga), sino que debe tender a recrearlo . Además, estima que la ilustración siempre condiciona al texto. Traza un paralelo con el cine e indica que su trabajo podría ser como una película: pretender llevar el espíritu de una novela a una película, pero además, incluir ciertas recreaciones entre el transcurso de una escena culminante a otra. El ilustrador podría rellenar los espacios muertos que deja la narración.
Asevera que el mundo resulta más fantástico que sus ilustraciones y que quizá su visión del mundo acabe plasmándose en su trabajo. Le resulta gratificante su profesión, donde destaca a colegas como Tomy Unguerer, Quentin Blake, Arcadio Lobato o Stefan Zabrel.

“Todo acto de creación es en primer lugar un acto de destrucción” (Picasso)
Guernica , escrito por Heliane Bernard e ilustrado por Olivier Charpentier, evoca la creación del famoso cuadro homónimo de Picasso, inspirado en el bombardeo de la villa vizcaína de Guernica, durante la guerra civil española. El resultado es un emocionante relato, enriquecido con una serie de impresionantes monotipos, que en su sencillez y parquedad cromática (rojo, azul, negro) consigue conmocionar a sus receptores, presentándonos además en esta ocasión a un Picasso sensible y adalid de la libertad, en vez del tacaño y mujeriego de otras ocasiones menos halagüeñas. El volumen se completa con una reproducción a doble página del cuadro terminado, un estudio del mismo, notas sobre el contexto histórico y una sucinta biografía del malagueño.
Nacido en París en 1967, Charpentier se diplomó en la Escuela nacional superior de artes decorativas. Pintor e ilustrador, trabaja casi siempre sobre papel. Colabora de manera habitual para la prensa, ha ilustrado numerosos libros y ha presentado varias exposiciones personales en garantías de arte de París.
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